Está el sueño,
y está lo que imagino.
Está lo que conozco,
y lo que desconozco.
Está lo que veo,
lo que no veo,
y también está
lo que siento.
Un solo instante
se fragmenta
en millones de destellos,
como un rayo de luz
que se rompe
sobre la bandeja de metal
detrás del barista,
donde nuestras figuras
aparecen reflejadas,
distorsionadas,
como pinturas abstractas
en un canvas.
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