despierta!
pensando en cómo el sistema se encarga de mantenernos distraídos, ocupados en lo inmediato, para que olvidemos nuestra mortalidad.
envejecer, nos dicen, es algo malo,
algo vergonzoso, algo que debe corregirse, como si fuera una falla,
como si el tiempo fuera un error.
pero es una falacia.
ese esfuerzo que hacen por sostener una ilusión, la de no estar envejeciendo.
el sistema nos cuida, nos protege, pero también nos distrae para que no miremos de frente nuestra fragilidad.
y sin embargo, la introducción de AI les asusta. La aparente inmortalidad de AI nos obliga ha aceptar que somos tránsito, que somos tiempo, que somos materia en desintegración.
Es algo en lo que siempre estábamos obligados a pensar en El Salvador y estoy segura que lo mismo pasa en todos esos países que están siempre en conflicto. Done salir a la calle, puede significar ya no regresar. Concientes de la muerte, por la guerra, por los desastres naturales, por las pandillas. Morirse era algo que podía ocurrir en cualquier momento.
Pero cuando pasas del conflicto al privilegio, y vives en países como este, tan resguardado y protegidos, la muerte se oculta, se minimiza, se reduce a letra pequeña en un frasco de medicina o en una cláusula dentro de una póliza de seguros, o en un obituario online.
Ayer, Lydia me mostró el email que el manager de Sirius le envió a JC, increíblemente impersonal! empezó con un “sentimos mucho lo que te pasó”, seguido de una serie de instrucciones…demasiado para un solo email! al final una pregunta que parece parte del template: a dónde podemos enviar flores y una tarjeta?
Ayer también, en la reunión de mi trabajo, les compartí la noticia del jinete que está luchando por su vida en el hospital. Les di todo el update: que ya hay un case manager y que me estoy asegurando de que reciba todos sus beneficios, etc. Lo único que John preguntó fue: Qué cliente? Luego dijo: Oh, qué bueno, porque ese es un cliente importantísimo! y quiero ir detrás de las otras líneas de negocio. Ni le importa ni me pregunta sobre Sergio. Siempre y cuando no haya un escándalo, que no salga en las noticias, todo bien.
Sin que me lo preguntaran, les di un update sobre Sergio. La única que reaccionó fue Sara, con un “oooh, qué bueno que tú sigues al pendiente”. Y ya. No hubo más preguntas, aun sabiendo que la esposa, Aracely, y su hijo están desamparados.
He visto a John donar miles para eventos de beneficencia organizados por sus clientes, pero una donación aunque sea pequeña para ayudar a quienes realmente generan ese dinero, a quienes hacen posible que los hipódromos sigan existiendo, como los jinetes… ahí sí no le importa.




