Ayer desperté viendo un documental sobre las mariposas monarca y su proceso de metamorfosis.
Me sorprendió descubrir que, cuando el gusano entra en el capullo, se disuelve por completo. Su cuerpo deja de ser lo que era y se convierte en una especie de líquido. Solo entonces, poco a poco, comienza a reorganizarse hasta convertirse en mariposa.
Desde ayer no dejo de preguntarme si eso es, precisamente, lo que está ocurriendo conmigo.
Tal vez yo también me estoy disolviendo lentamente para transformarme en algo más.
Pienso que el mayor desafío no es la metamorfosis en sí, sino el apego a la identidad que creemos ser. Un gusano que se aferra a seguir siendo gusano seguramente vivirá el cambio con miedo, intentando conservar una forma que ya no le pertenece.
Pero cuando deja de resistirse, cuando acepta deshacerse por completo y se abre a una transformación total, entonces sucede el milagro.
Ya no es un gusano.
Es una mariposa.
Está meditación me inspiró este dibujo esta mañana

en que me convertiré?








