Es reconocer lo bello en el otro y, a cambio, ofrecer lo más bello de uno mismo.
Sin condiciones, sin juicio.
Es dejar que dos almas
se encuentren a través de los ojos,
de las palabras,
de las letras, de un abrazo,
de un beso…
por el medio que sea!
Bella me da todo su amor incondicional.
Ella no tiene idea de quién soy yo ni de qué puede esperar de mí. Yo, en cambio, sé que ella es una perrita. Ya sé, de antemano, que si soy cariñosa con ella, probablemente ella será cariñosa conmigo. Ya existe una expectativa.
Yo quiero compañía. Quiero sentirme querida por una mascota.
Y, sin embargo, ella simplemente me quiere. No sabe quién soy, qué he hecho, qué puedo darle o qué espero de ella. Solo sabe que estoy aquí.
Tengo mucho que aprender de ese amor puro e incondicional que tienen los perritos.
Tengo mucho que aprender sobre el amor…
