Desde el momento en que abrimos los ojos, comenzamos a coleccionar información. Las memorias empiezan a acumularse dentro de nosotros. Cada segundo que estamos vivos recibimos estímulos: imágenes, sonidos, sensaciones. Todo va quedando registrado de alguna manera en nuestro interior.
A medida que crecemos, la nueva información se mezcla con la que ya hemos acumulado. Cada experiencia modifica a las anteriores y, al mismo tiempo, las anteriores dan forma a cómo interpretamos lo nuevo.
Pasamos el resto de nuestras vidas recibiendo, procesando y retroalimentando información.
Y cuando parece que no hay nada, cuando estamos solos en un cuarto oscuro y en silencio, la información sigue presente. Surge desde dentro. Aparecen recuerdos, pensamientos, asociaciones, sueños, miedos e ideas. Todo emerge de ese vasto archivo que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra existencia.
Quizás eso sea lo que realmente tenemos: la suma de todo lo que hemos visto, escuchado, sentido, imaginado y recordado.
No comments:
Post a Comment