Me pase la tarde jugando Magia con J y su hijo M. Un chico de mente brillante como la del padre.
Entre más juego, más aprendo! Ayer, sentí como que made sin ayuda de nadie. Ellos todavía son muy rápidos, pero me empujan a agudizar mi atención.
Muchas cosas que no entendía se han hecho claras, unas todavía no, pero ya dentro de poco.
Pienso que no hay mejor oferta, ni mejor invitación, que la invitación a jugar. Especialmente a estas alturas de adultez.
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