He estado sedienta de Cortázar desde hace mucho tiempo, pero apenas he podido leer un par de historias. Anoche me fui a la cama recordando mis días de soltería en San Francisco.
Todos los fines de semana bajaba por la avenida 16 con mis dos libros: Being and Nothingness, de Sartre, y las obras cortas de Cortázar. Me sentaba en el sofá grande del Royal Grand Café, rodeada de otros lectores y de gente que iba a dibujar.
Extraño mucho esos días.
Había preguntado y buscado sugerencias entre la gente de la academia y mis compañeros artistas por autores of y libros de existencialismo. Lo que recibí fueron dudas sobre la razón de mis preguntas; algunos me dijeron que tenía que ir a la universidad y otros me dieron mucha mierda. Al final, terminé buscando en internet. Fue allí donde conocí a un chico latino con quien me comuniqué durante mucho tiempo. Nunca supe su verdadero nombre ni su nacionalidad; nunca hablamos de esas cosas. Hablábamos de filosofía, de preguntas existenciales y de todo aquello que nos impulsaba a pensar más allá de lo evidente. Fue él quien me recomendó leer a Sartre y a Ciorian. Como yo, era un empírico, alguien con una sed genuina y su busqueda lo llevo a ellos dos. Lei a Sartre - me gusto como me hizo pensar. Ciorian un super pesimista, pero me gusto su pasion y observacioones.
Lo que más disfruté de aquellos días fue leer todas las historias de Cortázar.
Fue Juan quien me introdujo a Los premios, y aquel libro fue mi salvación. Lo leí justo cuando acababa de llegar a este país, y se convirtió en una especie de refugio. Él fue mi amigo durante muchos de mis días de soledad. Quizás por eso lo extraño ahora.
Hay algo en la voz de Cortázar que siento muy afín a la mía. No sé exactamente qué es. Quizás sea el idioma que nos une, cierto cinismo hacia la sociedad, el amor por el arte o esa manera de mirar la realidad como si detrás de ella siempre hubiera algo más. No lo sé.
Hoy comenzaré de nuevo: una historia de Cortázar por día. Quiero que, a través de sus letras, despierte otra vez esa curiosidad, ese sabor a la experiencia que es la vida.
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