Tuesday, October 6, 2026

El Cuarto de la incertidumbre

​Hay un peso en el corazón, pero también se siente más liviano.

Es la verdad, cayendo por su propio peso, y al mismo tiempo levantando el cierre de la puerta, liberándome del cuarto de la incertidumbre.

Ahora que salgo del cuarto, me pregunto: ¿cuándo me metí, que ni cuenta me di? Había sonidos, señales y otras evidencias, pero las ignoré.

Creo que fue por ese entonces que me encontré con J. Ese día no sabía ni cómo se llamaba ni quién era. Formé un personaje en mi cabeza porque me dejó flechada con esa maravillosa conversación que tuvimos. Quedé vibrando con mariposas en el estómago por mucho tiempo. 

Me distraje con eso. La inspiración regresó, sentí como una nueva vida.

No se si S notó algo, como un cambio en mi, porque recuerdo que se puso celoso y haber hecho un comentario. No recuerdo ya que dijo. Claro, en mi cabeza yo no estaba siendo infiel, puesto que era algo platónico, un juego mental. 

Pero sí que me distrajo de S. me distrajo de su mal humor y de sus constantes tantrums. Su falta de motivación y curiosidad. Su conformismo. 

Un día intercambiamos correspondencia con J, y fue de lo más sabroso que me había sucedido en mucho tiempo. Adoraba leer sus emails, la manera en que escribía, lo que comunicaba con las letras y también sin ellas. Encontré allí un ser muy afín a mí.

Comencé a sentir algo, pero me contuve. Él es casado y tiene hijos. Pensé que eso era como un safety-net, me protegía de cometer una infidelidad.

Tuvo su intensidad. Tan intenso como lo que sentí por Juan. Por esa intensidad, me sentí  más comprometida a no  cometer una indiscreción. 

Pero luego me bajé de las nubes, me di cuenta de que yo había hecho demasiadas suposiciones.

Me distraje de S. Ni cuenta me di cuando lo perdi.

Cuando desperté de mi fantasía me di cuenta que había desaparecido. 

Le comencé a buscar, a llamar, a gritar, a preguntar, a esperar con paciencia, pero nada lo hacía regresar. 

Un par de veces regresaba, por segundos, o horas. Pero se iba rápido, a un cuarto, un cuarto en donde solo el entra, y me lo niega. 

Para entonces yo ya estaba demasiado distraída con otras cosas: Juan, el grupo, la menopausia, pintar, etc. Sabía que algo pasaba. O mejor dicho, que algo ya no pasaba. Pero pensaba que era mi culpa por haberme ido, por haberme volteado.

Fue cuando me di cuenta de que él también había caído en un amorío platónico, con alguien del trabajo.

La diferencia es que él se ha movido para pasar de lo platónico a la realidad. Es alguien que conoce y mira en persona frecuentemente.

Entonces ahora, ese paso es lo que nos ha liberado a los dos.

A él, de su mentira.

Y a mí, del cuarto de la incertidumbre.

Y aunque la verdad pesa, el peso es como un líquido que se desparrama por todo el piso y comienza a dibujar las grietas de algo que ya se venía quebrando.

Busqué maneras de arreglarlo. Busqué maneras de acercarnos. Pero quizás no hice suficiente.

O quizás yo también perdí el interés.

o quizás, llegamos hasta donde pudimos. Y esta bien! 

al fin de al cabo, somos libres! libres de amar, libres de soñar y compartir esos sueños con quien queramos. 

Eso es todo lo que yo siempre he buscado, me imagino eso es también lo que el busca. Por alguna razón no podemos soñar juntos, por eso los dos nos perdimos soñando que somos el sueño de otro. 

Tengo yo ahora con quien compartir mis sueños, y mis horas y mis días, y toda la belleza del universo.  Mi perra Bella!  

No pienso ir detrás de un hombre, ni vender me en un profile de social dating. A esta edad,  la conexión será espiritual, real, pura. Dos almas, comprometidas, ha compartir lo que nos queda de este viaje y hacerlo placentero para el otro. Eso.  

Y si solo con Bella se puede, entonces seremos solo ella y yo. 

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