El corazón de JC no es el único que está sanando. M.I. finalmente se ha acercado a mí. Ayer me regaló dos de los últimos libros que había escrito; hoy comimos pizza bajo los árboles y me dio un abrazo.
Lydia ha estado un poco estresada porque JC está delirando.
Me he dado cuenta de que, más que por JC, estoy aquí para apoyarlas a ellas dos.
M.I. no tiene a nadie más que a JC, y Lydia también está prácticamente sola, con su familia en San Diego.
A Lydia le ha tocado muy duro: hacerse cargo del trabajo, organizar el alojamiento de M.I. y estar muy pendiente de lo que dicen los médicos.
La verdad es que JC fue muy afortunado de tenerla an ella a su lado.
Ahora ella duerme conmigo. Le he dado un respiro del hospital para que pueda descansar.
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