El ruido que la gente hace en las plataformas sociales no nace de la empatía, sino del deseo de verse a sí mismos como “los buenos”, de una auto-gratificación moral. Me hartaron los altamente moralistas (Facebook warriors) que se proclaman los buenos y que, muchas veces, resultan ser los más snobs y clasistas de todos. En un post se quejan de las guerras en otros países o de la situación de los inmigrantes; en el siguiente presumen sus vacaciones anuales en Europa o sus comidas en restaurantes carísimos.
Sin embargo, sí he tenido la dicha de conocer personas reales. No muchas, pero sí las hay. Gente buena, honesta, que no anda gritándolo a los cuatro vientos en las redes sociales.
Nunca conocí a Alex Jeffrey Pretti, pero no me queda duda que si era un héroe. Esta tarde, al tomarme un descanso, me encontré con este póster.
Descubrí que fue baleado al oponerse a un agente de la Border Patrol, cuando confundieron un celular con una pistola. No lo conocí, pero quería hacerle este post porque los héroes hay que reconocerlos como tales.

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