Entré a Facebook a buscar los últimos escritos de Don Ricardo. Para mi sorpresa, el último de Enero 9, de este año, fue sobre mi padre y menciona el día en que me conoció a mi:
MI ACERCAMIENTO AL MAGO FANCI…
Corría el año 1979. Era una tarde de uno de sus meses finales. Había brisa fresca y el horizonte empezaba a pintar nubes rosadas. Caminaba yo, por la calle Constitución, en la Ciudad Satélite. Pienso que me dirigía a la Pupusería de mi amigo Joaquín Arévalo que estaba en una esquina de la calle. En esos días, yo tenía una serie de preocupaciones. La casa en la Satélite, mis terrenos en Santa María, la casa en Santa Elena, todas esas propiedades estaban embargadas con el Banco Hipotecario, ya sin opciones de recuperación, mis pérdidas en los cultivos de algodón y cereales fueron desastrosas. Eran los principios de la guerra civil y era ya casi imposible visitar el oriente del país donde tenía mis cultivos. Se perdió todo. Pero bien, este es solo un episodio por lo que yo estaba pasando en ese momento. El tema que me ocupa es el siguiente:
Como decía, caminando por la calle Constitución de la Ciudad Satélite, me llamó la atención un rótulo que leí en una casa a un lado de la calle, el rótulo decía: “CENTRO DE ESTUDIOS FILOSÓFICOS E INVESTIGACIONES PSÍQUICAS”- Mago Francis Fanci-. Me llamó curiosamente la atención, pensé: “sería bueno visitarlo y ver de qué se trata”… Llegué a la puerta, toqué, a pesar de que estaba abierta. Una muchacha muy joven y bonita se acercó a recibirme muy amablemente. Era Lety, la esposa del mago Fanci. Me invitó a entrar, muy cordialmente. Fanci estaba con un grupo impartiendo sus enseñanzas filosóficas. Me dirigió una sonrisa y me invitó a sentarme a escuchar… Al terminar la charla, esperé que todos se fueran para poder conversar con el mago a solas, mientras una niña inquieta y extrovertida jugaba al rededor, era Dilcia, la hija de Fanci. Tuve la reunión, muy amena, agradable y distendida con Fanci. Descubrí que era un excelente comunicador, lleno de mucha sabiduría y muy hábil para resolver problemas psicológicos de la gente, lo que fui constatando a lo largo del tiempo que pasé asistiendo a sus charlas de los domingos por mucho tiempo. Tenía una biblioteca muy diversa, sobre todo de libros místicos, filosóficos y espirituales. Otros días de la semana impartía cursos de hipnotismo, meditación, magia y de orientación para superación personal. Era un excelente maestro con una enorme sabiduría y conocimiento. Permanecí por mucho tiempo asistiendo a sus charlas y enseñanzas… las que han sido de mucho apoyo en momentos difíciles de mi vida. Cierto día, en cierto compartimento de su amplia y variada biblioteca encontré un librito titulado “A los pies del maestro” de Jiddu Krishnamurti. Fanci, me lo recomendó, procedí a leerlo y fue el comienzo, y en lo sucesivo, a través del tiempo, mi acercamiento a las enseñanzas de Krishnamurti, ha sido la ruta definitiva del rumbo de mi vida…
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