
Aunque a veces pareciera que no tengo ningún control sobre mi cuerpo y que el caos hormonal toma el mando, la mente es tan poderosa que, a través de la meditación, la respiración consciente y el movimiento muy lento, puedo influir en mi estado.
Poco a poco logro calmar los pensamientos, aquietar la actividad caótica y recuperar, aunque sea por momentos, una sensación de equilibrio.
Esta mañana en el café, he estado trabajando bastante más estable y concentrada.
Dos hermosos y bellos chiquitines estaban corriendo y jugando adentro del café. Me sentí muy contagiada por su energía y me puse a jugar con ellos. Nos reímos y bromeamos un rato haciendo muecas. Fue de lo más lindo.
Y por esos encuentros inesperados que pasan a veces, con gente bella, pura, es que vale la pena visitar y pasar el tiempo en cafés.
No comments:
Post a Comment