Martes. Pero se sintió como lunes.
Me desperté sofocada por el calor.
Hoy no escribí mi sueño, pero recuerdo haber soñado algo con trump, que había hecho trampa para que Estados Unidos ganara la Copa Mundial. Un sueño que me pareció tan irrelevante que a propósito decidí olvidarlo.
Así como, a propósito, traté de olvidar todo este fin de semana largo, el otro sueño: el del trabajo.
Qué pesado se sintió recoger la laptop del suelo esta mañana. Tan pesado como se sintió este martes entero.
No tenía ganas de regresar a ese mundo. A regañadientes encendí la computadora, respondí uno que otro correo y, como tantas otras veces, terminé perdiéndome leyendo las noticias. Cuando en eso la notificación del weekly meeting me sacó de golpe y me devolvió a la realidad.
Hablamos durante dos horas de nada importante, de nada relevante, como siempre. No me importó demasiado. Permanecí con el micrófono apagado, y aproveché para ver el partido entre Egipto y Argentina.
Qué cerca estuvo Egipto. Por un momento pensé que lo lograrían y me emocioné. Pero entonces Messi hizo lo que Messi suele hacer, y Argentina terminó ganando.
Siempre tengo la esperanza que un país Africano pase a la final, pero son siempre los mismos países al final... como si el guion ya estuviera escrito de antemano.
Después del juego decidí caminar. Aunque el día no invitaba a salir.
Mientras caminaba, llegó una invitación para entrar al chat con las chicas. La acepté. Después me arrepentí.
Otra vez entraron en las mismas discusiones. El mismo libreto de siempre. Ya me lo sé de memoria. Permanecí en silencio, escuchando más por inercia que por interés.
Al terminar la jornada no sentí nada, ninguna inspiración para pintar o para hacer nada. Por lo que dediqué el resto de la noche a tareas completamente domésticas. Fui al supermercado, hice lavandería, limpié, cociné, volví a limpiar...
En una sola noche resolví una larga lista de pendientes domesticos.
Tal vez no fue un día memorable, pero siento que me libre de muchas tareas domesticas, lo que me dara mas tiempo mañana para dedicarlo al arte.
A pesar de que no fue un día memorable, por alguna razón insistí en sentarme a escribir y hacer memoria de este día, antes de irme a dormir.
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