Recordando cuando fui contratada como temp para reemplazar a la asistente administrativa de un ejecutivo en un banco en el downtown de San Francisco.
Ni siquiera sabía bien cómo hablar inglés, pero me dieron un pequeño guion para decir cuando contestaba el teléfono.
Si el ejecutivo no estaba, me llamaba para que le leyera un número que aparecía en la computadora.
Lo demás era hacer café y mantener su alacena de snack siempre llena.
Era aburrido, por eso me traía un libro de poemas para leer. El hombre se fijó, y comenzó a hablar conmigo de poesía.
Yo no le entendía el inglés, apenas recién llegada. El día que se terminó mi assignment, me regaló un libro de Poemas de Rilke, que todavía tengo pero nunca leí!
Será porque ese último día el me invitó a almorzar, como despedida. Y después me mandó un email que tuve que usar el diccionario para traducir. En el email me decía que se había pasado todo el almuerzo “duro”’ y que todo lo que pensaba era en meterme la lengua en medio de las piernas. Luego me pidió que le dejara de recuerdo mis panties, y me dijo hasta en que gaveta del escritorio guardarlos.
Yo pensé que en vez le iba a dejar allí el libro de Rilke que me regaló, luego pensé en dejarle un insulto, pero no dejé nada.
Siempre me quedo la curiosidad de leer ese libro, quizás ahora que ya pasó tanto tiempo, ya lo puedo leer sin problema.
No comments:
Post a Comment