Siento que desde hace un año para acá he avejentado a pasos gigantes.
Hoy en la tienda, la chica me preguntó si necesitaba descuento de senior. Le dije que sí, total… para una muchacha de veintitantos, de los 45 para arriba ya eres de “la otra edad”.
La edad me pegó otra vez hoy, cuando estaba haciendo cola en Andronico’s y me fijé en lo atractivo que era un señor de cincuenta y tantos. No era el físico. Era su manera de hablar y de jugar con su hijo, como si él también fuera un niño.
Qué atractivo se me hizo ver al niño salir debajo del traje de adulto.
Entonces tal vez eso es lo que tengo que hacer yo también: sacar a la niña juguetona, creativa y curiosa, dejarla salir a jugar… y en vez de enojarme con la edad, llenarme de más curiosidad por lo que todavía está por venir.
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