Monday, May 4, 2026

Estamos desapareciendo

Hay inseguridad, una que ha sido adoptada y reforzada por un sistema que condiciona a creer que algunos pertenecen a un reino elegido por Dios.

En ese reino, el rey es Trump, el “baby favorito” de Dios, el rey Midas escogido. Y él se vuelve símbolo de lo que supuestamente es ser favorecido: millonario, poderoso, alguien que logró todo lo que se propuso hasta llegar a la presidencia por segunda vez, que ha sobrevivido dos atentados, y que aunque se ve cada vez más decrépito, sigue como si nada.

Ese símbolo es fundamental. Representa no solo a la sociedad de este país, sino algo que se ha ido extendiendo cada vez más alrededor del planeta: esa búsqueda incesante de hacer más y más dinero, a cualquier costo.

Las reglas morales se rompen, o se reinterpretan a través de un lenguaje corporativo e institucional—bullshit sobre bullshit—donde ahora todo parece permitido. Aniquilar naciones enteras “porque hay que hacer más dinero”, apropiarse de más riquezas, acumular más poder.

Ese virus está regado por todas las sociedades del mundo. Trump es el poster child—y hablo de todos los partidos políticos, todos. Es un sistema uniforme que incluso ha absorbido lo espiritual y lo cultural de otras tradiciones, apropiándoselo para generar más ganancia. No respeta nada: ni la vida, ni lo sagrado, ni las conexiones humanas reales. Cada vez menos humanidad.

Estamos desapareciendo.

El otro día vi un rótulo que decía:
“Your next hire is an AI Agent.”

Le voy a tomar una foto la próxima vez. Quizás esta sea incluida en mi próxima pieza.


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