Friday, September 6, 2024

traducir o recrear

"Es extraño que las palabras sean tan inadecuadas", dijo un poeta. 

Se me vinieron a la mente las tantas veces de desvelo que pasé inclinada sobre el lienzo, invocando la maestría de Rembrandt y el expresionismo de Miró.  Al final, en el lienzo, lo que queda es una caricatura, un boceto, una traducción imperfecta... aprende uno a vivir con eso, pero no a conformarse.  

Para doblar una película del inglés al español, el traductor debe adaptar el contenido más allá de las palabras. No es suficiente con traducir cada palabra de manera literal; el objetivo es capturar la esencia, el tono, y las referencias culturales de la versión original. El reto consiste en crear un diálogo en español que provoque en el espectador una experiencia emocional similar a la que tuvo el espectador de habla inglesa, manteniendo el humor, el drama, y las sutilezas del guion original. Es un proceso que implica creatividad y un profundo entendimiento de ambas culturas.  

Así mismo, cuando el artista —ya sea músico, pintor, poeta, etc.— traduce su percepción al "lenguaje humano", crea una representación de lo que escucha, vive o percibe. No puede traducir su experiencia de manera literal, pero se esfuerza por transmitir la sensación y emoción lo más fielmente posible al "lenguaje original" de su percepción interior. 

El espectador, a su vez, completa ese mensaje con sus propias alegorías y experiencias personales, encontrando en la obra un reflejo de sus propias emociones y perspectivas. Es un diálogo sutil entre la intención del artista y la interpretación del espectador, donde ambos co-crean el significado final de la obra.

El lenguaje, en sí mismo, no es algo permanente o fijo; es un proceso en constante evolución que se crea y recrea en el momento. Nada es literal, nada es inmutable; todo está sujeto a reinterpretación. 

Las definiciones son solo intentos temporales de capturar y fijar algo en movimiento, de marcar un punto en el vasto universo del entendimiento. Son como instantáneas que tratamos de congelar, sabiendo que el significado sigue fluyendo más allá de cualquier definición establecida. 

En este sentido, el lenguaje es tanto creación como percepción, un puente vivo que conecta nuestras experiencias con las de los demás, siempre cambiando y nunca finalizado.

 La única forma de traducir el arte es a través de la transformación, no de la réplica. Una película basada en un libro no es simplemente una versión visual del texto; es una interpretación cinematográfica que debe hablar su propio lenguaje, con sus propias imágenes, ritmos y emociones.

De igual manera, la traducción de un poema no puede limitarse a trasladar palabras de un idioma a otro. Para mantener la profundidad, el ritmo, la sonoridad y la intención del original, el traductor debe crear otro poema, uno que resuene con la misma intensidad en el nuevo idioma. 
De esta forma, la nueva obra no es solo un reflejo de la obra original, sino una extensión de la misma. 



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